😇 OJOS DE ÁNGEL 🪽
“Esta historia está dedicada a:
Mi mamá: Iris del Carmen Fernández Lazo.
Mi prima: Stephanie Gisselle Vásquez Fernández.
Grace Cañas, compañera de colegio mía.
Alizée Lyonnet (la cantante francesa).
Menciones especiales para:
Mi hermana: que partió antes de nacer, por una complicación.
Mi papá: Genaro Eduardo Guajardo Tapia.
Mi abuelita materna: Melania Inés Del Carmen Lazo Blaitt.
Mi abuelita paterna: Adriana Tapia.
Que en paz descansen”.
Prefacio
“Cuando el tiempo amenaza con llevarse todo lo que valoras, nunca podrá llevarse tu esencia, tus valores y todo lo que dejaste como huella en los demás”.
Introducción
Soy Ikanis Calinner, esta es una de las historias más bonitas y emotivas que me ha tocado conocer. Su sencillez es sublime. Por respeto a ello no ensuciaré con tanta descripción; sólo lo básico y necesario. Sucedió en una línea temporal denominada por mí cómo Fifty Sixty. Esta historia vino a mi, por una fuente muy especial, no del Registro ni ningún archivo, ni de Quasar, Cefirel, ni de Kayroz. Sino por mi amiga Lupe. A continuación, les presento esta bella historia.
Epígrafe
“Hermosa ave celestial, majestuosa e ingenua; buscabas la libertad y el paraíso, pero tropezaste, con cazadores que codician tu virtud. No dejes que te abatan. Las balas quieren tomar tus bellas alas de plata; inmaculadas como un fino cristal. No permitas que le quiten su brillo. Guarda tu tesoro. Ponlo en manos de Dios. Eres un dulce ángel y mientras conserves tu virtud, nada te la arrebatará. Ni las aves de rapiña, ni ningún depredador. Pero no lo guardes para ti, dale ese regalo al mundo. Qué contemplen tu bella luz”.
(Ojos de Ángel, poema de Grace Castelblanco, 1956).
Quilpué, V Región, Chile – 6 de enero de 1961, Fifty Sixty.
No tenía un diario de vida, pero si de vez en cuando hacía registros de cosas, de mi vida o de otros. Cómo documentos. Pensaba que si alguien en el futuro los descubriera, les serviría como un documento histórico. Lo comencé a los 15.
— ¿Qué lees pequeña?
— Es un poema — le respondí a la señora que venía sentada frente a mi en el tren.
— ¡Ah, qué bonito! ¿Qué poema es?
— No tiene nombre aún.
— ¡¿Tú lo escribiste?
— Sí — le respondí en forma tímida a la pregunta que la señora me hizo en tono asombrado.
— ¿Cómo te llamas?
— Grace.
— ¡Qué bonito nombre!
— Gracias señora.
— Soy Lucrecia.
— ¡Mucho gusto señora Lucrecia!
— ¡Mucho gusto conocerte también, Grace!
Grace en el tren.
— ¿Puedo ver ese poema?
— Ah ah. Eh. Sí — respondí nerviosa.
— ¡Qué hermosos ojos tienes! Grandes. Estás un poco nerviosa, ¿cierto?
— Sí.
— Se te ven más bellos todavía tus ojos, al abrirlos tan grandes y tan expresivos.
— Gracias.
— Bueno, tome — y le pasé mi cuaderno con mi poema.
— ¡Oh, niña! ¿Cómo haces estás cosas tan hermosas?
— Un ángel me lo susurró a los 10 años de edad.
— ¡Qué bella metáfora!
— No lo es. Hablo en serio.
— Estaba triste y sentí un ángel que me lo susurró a mi alma y de ahí lo escribí — la señora Lucrecia, me miraba sorprendida.
Y así. A lo largo del viaje tuve compañía de esa simpática señora.
Me acababa de mudar con mi familia desde Quilpué a Santiago.
Santiago, Región Metropolitana, Chile – 6 de enero de 1961 - 1 de marzo de 1962, Fifty Sixty
Grace vivió más de un año en Santiago. Tenía 15 años cuando llegó. Ella poseía una especie de elegancia innata. Llegó a la capital de su país, con un elegante vestido de primavera/verano de la época, los años 60. No era rica; su familia era de clase media baja, pero ella siempre andaba presentable. Era elegancia sencilla. No necesitaba opulentos vestidos o joyas, solo en lo sencillo y lo humilde; ella lo hacía resplandecer. Ese año fue una corta pero especial etapa de su vida. Deseaba salir adelante. Tenía un talento especial para arreglar y confeccionar ropa y le gustaba. Pero ella tenía un cúmulo de preocupaciones e inquietudes en su interior.
Santiago – 1 de marzo de 1962, Fifty Sixty
— Grace, ¿me acompañas?
— Claro tía.
— Déjame llevar mi cámara de video por si acaso tía. No me demoro.
Bajando rápido las escaleras besé a mis padres, mi perrito Rexy; le acaricié su cabeza y me fui con mi tía.
Grace en la cafetería y un tentador helado.
Estábamos en una fuente de soda. Disfrutando lo mejor, de lo poco que quedaba del verano, tomando helado y más… Pero a la vuelta algo arruinó ese momento.
— ¡Tía, mire! ¡Es la Ivonne!
— ¿Esa es la cabra que te tiene envidia y te molesta en la escuela?
— Sí. Vámonos.
— Claro.
— ¡Chutah, nos vió!
— Hola Grace. ¡Bonito vestido! ¡Pero rasca como la gente de tu nivel! No como el mío.
— Pero tú no haces vestidos. No tienes talento como mi sobrina — Ivonne puso una cara, roja de rabia y verde de envidia, por lo que le dijo mi tía. Y se fue furiosa.
— Vamos Grace. No dejes que esa chiquilla malcriada te arruine el día. Eso es lo que desea. ¿Piensas darle ese gusto?
— No, por supuesto que no.
— Mira, vino por lana y salió trasquilada. Ja ja.
— Sí, ja ja. Gracias tía.
— Bien, vamos a la plaza, para grabar el paisaje.
Ivonne, mirando con envidia y desdén a Grace.
Saqué mi cámara de video y comencé a grabar. Tuve suerte y grabé el vuelo de unos pajaritos en el parque. Fue hermoso. Mientras íbamos caminando algo me llamó la atención.
— Mira tía, me gustaría ver esa película — La película, era Volver al futuro; en ese momento me parecía normal, eso y mi cámara de video VHS, en 1962. Aunque después me daría cuenta de lo fuera de época que estaban esas cosas. Pero en especial el vídeo de los pajaritos, sería una de las cosas que marcaron el inicio de los extraños acontecimientos de mi vida, que vendrían después.
Cartel de la película Volver al futuro de 1985 y cámara de video VHS de Grace, de los 80, en 1962.
El vídeo lo atesoré como algo muy especial. Recuerdo, como muchas veces, en especial cuando estaba triste lo buscaba, lo ponía en la videocasetera y me ayudaba a calmarme y a hacerme feliz.
Santiago – 25 de diciembre de 1962, Fifty Sixty
La Navidad del 62, a las 9:30 de la mañana. Otro momento especial. Los regalos esperando a ser abiertos por la mañana. A mí edad, en esa época, aún se creía en el Viejito Pascuero. Eran los 60. Nací en los 50. Todo era especial. Más bonito, más alegre. Más mágico, cómo los regalos, cómo en Navidad. Mi hermano Claudio, de 9 años, estaba feliz con su Atari, que recibió como regalo y pasaba jugando muchas horas, y se ganó retos y llamadas de atención de mis papás. Hasta hubo graciosas anécdotas con mi hermano y su Atari, y conmigo y mis vídeos de los pajaritos.
Atari 2600 de los 80, de Claudio, hermano de Grace, como regalo de la Navidad de 1962.
Santiago – 29 de diciembre de 1962, Fifty Sixty
Mi cumpleaños se acercaba, cumpliría 17. Mi vida era maravillosa. Tenía problemas como todo el mundo. Lloraba, esa niña fullerera, cachiporra, engreída, de Ivonne me molestaba mucho, me hacía llorar. Unas señoras del barrio eran pesadas y copuchentas. Pero fuera de eso, era feliz. Era mi edad. De los 15 a los 16 fue la más maravillosa y bonita de mi vida, y la época también lo fue, tenía un encanto especial.
Es como si yo tuviera un sentido más, que capta el sabor del tiempo. Su aura, y yo la sentía. Los 50 cuando nací, tenían el sabor de la bella ingenuidad y fantasía de la niñez. Los 60, tienen el sabor de la esperanza y sueños de la juventud. Los saboreo. Siento su gusto en el alma. en el sabor eterno de mis recuerdos. Los dulces 50, los glamorosos 60.
Pero comenzaron a haber otra clase de problemas.
— Grace…
— Oye Claudio, ¿por qué entras en mi pieza sin permiso?
— Es que se me perdió mi… el coso ese.
— ¿Qué coso? ¡¿Por qué todos hablan así y no le dicen el nombre a las cosas!? ¿Y por qué crees que lo tengo en mi pieza?
— ¿Porque yo lo dejé aquí me perece?
— ¡Ah, estuviste en mi cuarto sin permiso! ¡Intruso! Apuesto a que es tu Atari.
— ¿¡Mi qué!? ¿¡Qué es eso!?
— ¿Me estás agarrando pal chuleteo?
— ¿Oye de qué hablas? Y es enserio.
— Tu Atari. Tu computador, además, te la pasas jugando esos videojuegos.
— ¡Oye hermana!, ¿de que hablas?, ¿¡tu me estás agarrando pal chuleteo o qué!? Parece como si fueras de Flash Gordon o una película futurista. ¡¿Qué bicho te picó ahora!?
— ¡Por Dios Claudio! ¡¿Estás loco o qué!? ¡Siempre las revuelves con tu Atari y ahora lo desconoces como si fuera tecnología futurista!
— Es que con lo que describes. Yo creo que deberías escribir historias de ciencia ficción. ¡Oh pero me dejaste soñando! Ojalá hubiera tenido un aparato así. ¡Sería la envidia de todos los niños del barrio! Y sería el sueño de todo amante de la ciencia ficción.
Flash Gordon.
— A ver Claudio, ¿te volviste de la Edad Media? El huaso que no conoce la tecnología moderna. ¿A ver, me dirás ahora que no conoces la radio, el teléfono, los autos, los aviones?
— Claro que sí. No digas tonteras. Una cosa es eso; otra, esa tecnología fantástica y futurista de la que hablas. Así que tengo un computador personal y lo meto en mi pieza, entonces debe ser muy pequeño. Y esos videojuegos de los que hablas suena interesante, ¿cómo es?
— Igual que mi cámara de video. Y la videocasetera.
— ¿Qué es eso? ¿Un arma de rayos, un robot que hace el aseo, un auto volador, un cinturón antigravitacional?
— Pues esto, mira. Te lo mostraré, ya que estás con ataque de amnesia tecnológica y no recuerdas las cosas que tienes ni las mías.
— ¡P… Pero lo tenía aquí! ¡Siempre lo dejo aquí! ¡No está! ¡No está! ¡Mi video! ¡Mi video, de los pajaritos! ¿Dónde está?
Cintas VHS de Grace.
— Hermana, creo que te patina el coco.
— ¡Ya, cállate!
— Ah, no, ya sé. Creo que estás enamorada. Cuando la gente se enamora se pone media lesa, como tú. Hablan incoherencia y se la pasan en otra.
— ¡Ya, te voy a acusar a mi mamá!
— ¡Tiene novio! ¡Tiene novio! ¡La Grace tiene novio!
— ¡Ya, cállate!
— ¡Mamá, papá…!
— ¡Cállate cabro ‘e porquería!
— ¡Mmmmm! ¡Mmmmm! — le puse las manos en la boca.
— Ya sosiégate. ¿Te quedarás callado?
— Mmmm. Mmmmm — y movió la cabeza asintiendo.
— Bien — y lo solté.
— Mam…
— Ya, te jodiste. Ya te voy a coser el hocico para que no andes de cotorra.
— Ya ya ya ya ya. ‘Ta bien.
— Bueno, ¿has visto mis revistas de monos? Eso estaba buscando.
— No, no están aquí. Pero mi cámara de video. Mi video de los pájaros. Tampoco están.
Más tarde…
Mis papás y mi tía, estaban confundidos. No sabían que me pasaba ni de qué hablaba.
— Hija, tranquila. Mira, a veces por nerviosismo, y en especial a tu edad, uno confunde las cosas y se pasa fantasías…
— Es verdad, papá. Sé de lo que hablo. Tengo historias, tallas, recuerdos de todas esas cosas.
— Mira hija, ve a descansar. Creo que has sufrido muchas emociones fuertes últimamente — decía mi mamá.
— No me creen.
— No es eso…
— Permiso, no me siento bien — subí corriendo la escalera. Me encerré en mi pieza, y me puse a llorar.
1962 - 1965, Fifty Sixty
Al año siguiente nos volvimos a cambiar. El tiempo comenzó a pasar. Tuve que dejar de hablar sobre mis raros recuerdos de cosas que según los demás nunca existieron. Eso generaba ciertas discusiones y a mí pena, porque nadie me creía. Los años fueron enterrando esos recuerdos. Pero solo tres años no bastaban para olvidar todo. Solo aprendí a no hacer caso a esos recuerdos, pero siempre los llevaba junto a mi y a los mejores momentos que esos objetos representaban. Hasta, tal vez, por un deseo inconsciente de tranquilidad, me convencí de que fueron fantasías de mi adolescencia. Ya quedaban dos años para que fuera una mujer adulta.
Concepción, VIII Región, Chile – 3 de mayo - 14 agosto de 1965, Fifty Sixty
Todo iba bien. Estaba dejando atrás los problemas que me traían mis recuerdos raros. Estaba trabajando como costurera. Aunque muchos me decían que debería de trabajar como modelo, incluida mi familia.
Estaba más o menos estable en mi vida. Pero tuve problemas de dinero, y mi carrera en la universidad peligraba, aunque no me importaría, mi pasión real era la moda. Pero los problemas financieros de mi familia, me obligaban a tomar una decisión. Recordé lo que me habían dicho de ser modelo.
Pero cuando venía de vuelta a mi casa…
— Mi prendedor. El que me regaló mi abuelita. Se me perdió de niña. Es inconfundible. Tiene las marquitas — lo recogí y me dirigí a mi casa.
— Mamá, mira.
— ¿Y eso?
— El prendedor de mi abuelita.
— ¿Dónde estaba?
— Lo encontré botado en la calle. Al salir de mi trabajo.
— ¿Y cómo llegó ahí?
— No lo sé. Lo perdí hace 10 años, pero en Quilpué.
— Ella dijo que lo encontró en Concepción. En la calle.
— ¿Dónde mismo lo encontré yo?
— No lo sé, ella nunca se acordó del lugar exacto dónde lo encontró.
— ¿Y nunca te lo dijo de joven?
— Sí, pero yo no me acuerdo tampoco.
— ¡Qué raro!
El broche de la abuelita de Grace.
— Espera. ¡Mamá!
— ¿Qué?
— Esto mi abuelita me lo dió cuando tenía 9.
— Sí. Tú te entusiasmaste con él y mi mamá te lo dió.
— Sí. Lo sé, lo recuerdo. Pero quiero decir que me acuerdo de eso, pero también de otra cosa. Yo estaba muy chica. Y me estabas mostrando el mismo prendedor.
— Estábamos en el patio… — mi mamá se sorprendió y me miró con esa expresión —. En el patio. Usaba un vestido blanco.
— Sí.
— Y tú un gorrito azul.
— Si, me acuerdo mamá. Me estabas leyendo un cuento. ¿Te acuerdas?
— Caperucita Roja.
— Sí. Las dos tenemos el mismo recuerdo. Pero no tiene sentido, porque ese prendedor mi abuela lo encontró años después. Y tengo muchos recuerdos así. Cómo los que les contaba de más chica, todos creían que era mi imaginación. Hasta yo misma me convencí de eso. Mi cámara VHS, mi video de los pajaritos. El Atari del Claudio.
— ¿Qué pasa aquí?
— No lo sé mamá.
— Ahora que lo mencionas hija, yo también he notado algo de eso. Cosas que recuerdo que sucedieron normalmente pero de pronto me vienen recuerdos de otra forma en que pasó, pero los demás no tienen esos recuerdos, y es contradictorio a la forma en que comúnmente sucedieron.
Nos quedamos hablando sobre eso un rato.
Concepción, VIII Región, Chile – 15 de septiembre de 1967, Fifty Sixty
Pasó mucho tiempo, mi vida siguió tranquila. Tenía 21 años. Pero después de un descanso, este fue el año más intenso y el peor.
— Grace.
— Sí.
— Necesito que te quedes aquí — me dijo mi jefe.
— Pero tengo que ir a mi casa.
— Grace. Entiendo que tienes responsabilidades allá, pero desde que firmaste el contrato de modelo, tienes una responsabilidad aquí. Hicimos un acuerdo, esta casa de modas con una empresa grande e importante. Puedes ser famosa.
— Pero es el cumpleaños de mi mamá.
— Firmaste el contrato.
— Si lo haces, aumentaré tu sueldo, puedes incluso encargar un regalo desde París para tu mamá.
— Sí, está bien — en eso saqué mi teléfono celular y la llamé — Mamá, perdóname. No podré ir… Tengo horas extra de trabajo. Lo siento.
— Entiendo hija. No te preocupes. ¡Te quiero!
— ¡Te quiero también! — Salí con un nudo en la garganta, de esa sala, me sentía mal. Mi mamá, debe de estar triste, pensé.
Grace, con su celular de inicios del siglo XXI de la década de 2010 y 2020, en 1962.
— ¡Eso, perfecto! ¡Estas fotos son maravillosas! — me decía el fotógrafo.
— Señor, disculpe. No me siento bien.
— Grace. Silencio. Mira de nuevo hacía acá.
— Pero no estoy bien.
— Házlo por la empresa Grace. Eres una modelo. Tu único deber es lucir bien. Y es lo que la gente quiere que le des.
— ¡Vamos Grace! Cambia esa cara.
— Lo siento. Lo intento, pero no puedo.
— A ver, Grace. Olvida tus problemas. Eres la Reina del Mundo, del Universo. Nadie puede contra ti. La más hermosa del lugar. La más sexy de los ‘60. El plató es tuyo. Veo una toma sublime. Distintos ángulos. 3 1⁄4 y de perfil. Luces sobre ti, pero tú luz brilla más. Eso, déjate llevar — me decía el fotógrafo para incentivar mi imaginación y hacerlo bien.
Sesión de fotos de Grace, con peluca morena.
— ¡Respira hondo!, ¿estás bien?
— Sí, eso creo.
— Bien, hagamos de nuevo la toma — una niña muy bonita me dió ánimo, me sonrió. Su sonrisa era maravillosa. Parecía un ángel.
Repetición de una de las fotos anteriores de Grace.
Llegué tarde, muy tarde a mi casa. Todos en mi trabajo me felicitaban, en especial mis amigas; como si fuera la más afortunada, como si viviera en un cuento de hadas. Pero yo me sentía miserable. No fui al cumpleaños de mi mamá. Y a esta hora era muy tarde.
Saldría a las 9 de la noche de mi trabajo. En mi casa decidieron esperarme a mi. Pero terminé a las 11:47 de la noche. Hubo problemas de tráfico. Llegué a las 12:37.hrs. Ya sabía mi situación, intuía que demoraría y llamé a mi mamá durante el camino. Para que no se preocupara. Pues con lo que ganaba en mi trabajo me compré un celular.
Cuando llegué, me recibió mi papá.
— Tu madre está durmiendo. Por la hora… — se veía triste y algo molesto.
Al otro día todo fue peor.
Concepción, VIII Región, Chile – 16 de septiembre de 1967, Fifty Sixty
Catedral de Concepción.
— ¿Me puedes decir qué pasó contigo anoche? Te estábamos esperando, al final a tú madre le dió sueño y se fue a dormir. Ni siquiera nos llamaste. Estábamos preocupados.
— ¡¿Qué dices, papá!? Los llamé varias veces por el camino.
— ¿Por el camino? ¿Mientras venías en el colectivo?
— ¿Y por qué te sorprende? Fue con mi celular.
— ¿Qué es eso?
— Mi teléfono ce… ¡Oh no! ¡Por la chupaya!
— ¿¡Qué pasa contigo, chiquilla!? Creo que ese trabajo nuevo te está volviendo irresponsable.
— Yo no quería ese trabajo. Ustedes me aconsejaron y muchas personas. Me convencieron por los problemas económicos que tenemos.
— ¡Odio ese trabajo! No me quedé por gusto. Me obligaron por mi contrato. Y aunque no me crean, les juro que llamé. No me siento bien — me llevé las manos a la cabeza y empecé a jadear y llorar.
Ese día falté al trabajo, y fui a la cama. Porque me sentía muy mal. Mis padres estaban preocupados. Era por el cansancio y todas las emociones que sentí. Era por estrés. Aunque esa palabra también era anacrónica, según descubrí después, al enterarme de que no existía, sino que recién mucho después; igual que mi celular; mi cámara de video, mi vídeo de los pajaritos; el Atari de mi hermano y Volver al futuro, que ví su anuncio en el cine.
Esa noche estaba confundida, no sabía si me estaba volviendo loca o no. Y lo peor, es que sería un alivio si fuera solo eso, pero mi mamá y yo recordábamos el hermoso prendedor de plata pintado en azul de mi abuela. Los mismos recuerdos exactos, ¿cómo podría ser? Recé, le pedí a Dios que todo pasara. Que pudiera tener una vida normal. Y me quedé dormida. Sentí una paz especial, y dormí dulcemente.
Concepción, VIII Región, Chile – 17 de septiembre de 1967, Fifty Sixty
Al otro día fui al trabajo. Oí una conversación…
Las supuestas “amigas” de Grace pelándola.
— ¡¿Así que Grace se está poniendo diva!?
— Así es. Se sentó y comenzó a ordenarle, ella a los patrones. Estaba haciendo sus divos reclamos… No, que no quería, porque estaba cansada.
— Sí. La odio. Cree que porque es hermosa y es la preferida tienen que llevarla en brazos porque se cansó de apoyar un pie en el suelo.
— ¡Esa yegua me las va a pagar! Me quitó el trabajo. Yo llegué primero, y ahora que llegó ella, corren de aquí para allá por ella.
— Si y lo peor es que se cree el hoyo del queque, porque acá todos son tan weones que andan embobados detrás de ella.
— Y se hace la mosca muerta. Con su carita inocente, su sonrisita y sus ojitos que pone. Solo para manipular. Le gusta ser el centro de atención.
— Sí, tiene un ego tremendo. Solo ella existe. Los demás solo están a su servicio. Ni siquiera le importa su propia madre. ¿Acaso no supiste lo de antes de ayer?
— ¿Qué cosa?
— Dejó a su mamá esperando y a toda su familia, que a ella le diera hipo para ir a celebrar el cumpleaños de su mamá. Le arruinó el cumpleaños. Prefirió quedarse aquí para ser el centro de atención. Y su mamá, no importa.
Sentí rabia, ganas de meterme dentro de la habitación donde estaban, las que creía, eran mis amigas y decirles todo lo que se merecían y quería largarles. Pero en lugar de eso, salí corriendo de ahí, y no aguanté más y me puse a llorar. Me fui lejos, para que esas jetonas, no me siguieran lastimando. Pero alguien me sintió llorar.
— ¡Grace, linda!, ¿qué pasa? — me dijo una niña muy simpática que llegó a trabajar ahí hace unos días. La misma que me sonrió cuando estaba en mi mal momento.
La miré y me inspiró confianza. La abracé y lloré. Y le expliqué todo. La forma tan cruel e injusta en que estaban hablando contra mi. Y lo que más me dolió. Eran mis amigas. Eso creía. Cuando terminé y me desahogué, la miré y le hablé — Gracias. ¿Cómo te llamas? Te he visto desde hace algunos días.
— Gracias por darme ánimo el otro día en la noche.
— De nada.
— Ven, vamos a un lugar tranquilo — estábamos en una cafetería del lugar.
— Me llamo Ikanis.
— ¡Qué hermoso nombre!
— Gracias.
— De nada.
— Grace. Sé lo que sientes. Yo he vivido cosas como estas, incluso peores. Personas, me han hecho mucho daño. Pero otras no. Me han ayudado mucho. Siempre habrá gente buena y mala que puede aparecer en tu vida. Esas cabras. Tus compañeras. Te tienen envidia. En sus mentes, se sienten poca cosa, humilladas, no solo porque no tienen lo que tú, sino porque les recuerdas que eres noble y ellas no.
— Quieren herirte, no lo permitas. ¿Eres feliz en tu vida aquí?
— Tengo que juntar dinero.
— Grace. Has podido ganar más dinero. Tú no eres la única fuente. Tú padre también. Tienen algo más de dinero. ¿Pero realmente ha mejorado la situación de tu familia?
— No lo creo.
— ¿Por qué?
— No pude ir al cumpleaños de mi mamá. Ella estaba triste, mi papá también. Cuando llegué a mi casa la otra noche, mi papá estaba triste y molesto. Llegué tarde a la celebración.
Foto de Grace para una portada de la revista chilena Ritmo, 1967.
— Grace. Si yo te asegurará, que tú papá estaba molesto y triste por la situación que te hizo llegar tarde, pero no necesariamente que te culpará por eso, ¿me creerías?
— ¿Cómo lo sabes? ¿Eres psicóloga?
— Mira, te voy a decir una cosa y es muy simple de entender. Pero muchos demoran en aceptarlo. Dos cosas diferentes: La realidad que sucede y la que percibes. No siempre van de la mano.
— Todos nos podemos enojar con otras personas y no significa que no las amemos.
— Tú papá te dijo, algo que te hizo sentir mal, ¿cierto?
— ¿Cómo lo sabes?
— Anoche. Oraste por ayuda.
— ¿Eres un ángel? ¡Eres especial! Pareces como si no fueras humana. Tienes un aura angelical.
— No, Grace. No soy un ángel. Pero Dios de alguna manera nos mandó. ven. Te mostraré a una amiga que está cerca de ser un ángel.
— Pero no pedí permiso para salir.
— No te preocupes. No perderás ni un segundo fuera de tu trabajo.
— Ella es mi amiga Lupe.
— Hola, soy Lucy Peña, en realidad ese es mi nombre completo. Pero tú puedes decirme Lupe. Mis amigos me dicen así.
— ¿Qué tal?
— Bien, Grace. ¿Y tú?
— Sorprendida y confundida.
— Claro. Pero te explicaremos todo.
— Tu le pediste ayuda a Dios, y Él me mandó a ayudarte.
Lupe.
Salimos afuera.
— ¿Eres un ángel entonces?
— No soy un ángel. Dios hizo una gran Creación y en ella hay mucho más que humanos y ángeles..
— ¿Son extraterrestres?
— Mi amiga Ikanis es extraterrestre. Yo, vengo de otra dimensión. Tengo una naturaleza intermedia, entre la tuya, la de Ikanis, la de los demás seres con cuerpo que viven en distintos planetas o lunas.
— Tengo cuerpo, cuerpo y alma, no soy puro espíritu. Los ángeles son puro espíritu. Eso prueba que yo no soy un ángel. Pero si tengo ciertas características similares y que me acercan a ser uno. No tengo capacidad de pecar. Pecados mortales. Solo ciertos pecaditos veniales.
— Sí, lo recuerdo, en mis clases de catecismo.
— También tengo dones especiales, habilidades preternaturales, como se les llama. Aunque algunas otras son paranormales y otras, físicas exóticas.
— ¿Física? Ah sí, es complicado eso. Odiaba en el colegio ese ramo.
— Ja ja. Y el resto, lo que no pueden mis habilidades, lo suplo con tecnología.
— Selin nos autodesignamos como raza.
Civilización de los Selin, la raza de Lupe.
— ¿Este es uno de tus poderes? Se ve todo quieto. No hay ninguna persona que aparezca en este parque.
— Así es. Estamos en una burbuja, separada pero conectada con tu plano de existencia normal. No pueden vernos a nosotras. Pero nosotras sí a este parque y en teoría a las personas que habrían en él. Pero no vemos ninguna porque creé está burbuja en este lugar y en un tiempo determinado. En un horario donde no había nadie aquí, para una mejor sensación de privacidad.
— Bien, óyenos con atención — me dijo ahora, Ikanis — . Te ayudaremos. Sabemos por qué suceden esos recuerdos que tienes de tecnologías o situaciones que después nunca sucedieron.
— Existen mundos paralelos. Versiones alternativas del mundo en que vives. Líneas de tiempo, les llaman también. Con su versión de la historia. Pueden diferir en ciertas cosas y coincidiendo en otras.
— Algunas, a veces se cruzan y separan. Notándose los cambios de lo que había en una y en otra no.
— Hay una línea temporal que se cruza con esta. El Núcleo 1-B o N1-B, la tuya se llama Fifty Sixty.
— N1-B, se cruza con un desfase de décadas al futuro. De ahí salen esas tecnologías que recuerdas.
— ¿Pero cómo me ayudarán?
— Sabemos por qué suceden estos cruces, podemos ayudarte para que tengas una vida normal.
— ¡Bien! ¿Cómo?
— El broche. Es lo que causó las anomalías. Es un objeto al que llamamos yin. Un yin es un objeto que existe en un bucle de tiempo. Un rulo, un círculo que está entre una época y otra.
— Tu abuela lo encontró hace años acá, en ese lugar donde tú también lo encontraste, pero en 1902. Ella te lo dio, tú lo perdiste y ahora volvió a aparecer ahí, en el mismo lugar donde ella lo encontró.
Ahora Lupe me hablaba — Ese broche era de un viajero del tiempo, de N1-B. Por error llegó a 1902 y rebotó en 1965. Está línea nació de un bucle entre 1902 y 1965.
— El accidente que envió este objeto al pasado lo envió doble. Es un eco del objeto. Está desdoblado. Se manifiesta en 1902 y en 1965 a la vez.
— Ese bucle se resetea constantemente. Todo vuelve a empezar dentro de él, pero algunos recuerdos los conservas. Esta línea es una copia de N1-B, estás ligada a ella, con una historia similar, pero el viajero del tiempo que perdió el broche creó una gran divergencia que cambió la historia, en está línea. Y esa divergencia fue tu nacimiento. Ahí comenzó.
— ¿¡Qué!?
— Tu abuelo.
— ¿El viajero del tiempo era mi abuelo?
— Quedó varado aquí, pero para cuando pudo volver ya no pudo. Porque se enamoró — yo estaba derramando lágrimas.
— Mi abuela.
— Así es.
— ¿Entonces…?
Matrimonio de los abuelos de Grace.
— Tu abuela se llevó ese secreto con ella. Así como la extraña desaparición de tu abuelo. Trató de volver momentáneamente al futuro para arreglar unas cosas y después regresar por ella. Pero el accidente que lo trajo aquí, como una especie de tormenta temporal, tuvo consecuencias fatales para él. Esa fue su verdadera causa de muerte. No desaparición y paradero desconocido.
— Esta línea se creó por esa anomalía temporal, por lo que era una nueva historia recién creada. No podría interferir en la Historia, ni cambiar nada, sino escribir la historia de esta nueva línea que nacía. Conoció a tu abuela, se enamoró y decidieron escribir su propia historia de amor, juntos.
— Esta línea diverge en muchas cosas, pero una muy fundamental eres tú. Mírate, tienes valores. Puedes hacer un bello lugar de esta línea.
— ¿Cómo?
— Es mejor, que lo descubras tú. Cuando descubres tu vocación, esa experiencia, puede darte fuerzas y hacer grandes cosas. Sólo confía en mí. Dios me lo aseguró — yo estaba impactada. No sabía qué decir.
— Tranquila. Dios sabe porqué hace las cosas. Y Él tiene hermosos planes para ti y este mundo, en esta línea temporal.
— Es la divergencia la complicada. Es donde se producen gran parte de las anomalías. Los objetos que recuerdas y luego nunca existieron.
— En el futuro los llamamos efectos Mandela — decía ahora Ikanis.
— En cuanto descubras lo que puedes hacer, y lo logres, comenzarán a cesar los efectos Mandela. Porque para cuando eso pase esta línea ya se habrá desarrollado tanto, como para seguir su propio rumbo y ya no estar atada a N1-B, su línea madre. Es en el nacimiento de una línea anómala en bucle, cuando empiezan a suceder tantas anomalías, cuando la línea madura y toma su propio rumbo, se calma.
Valeria.
— Lupe. El ángel que me susurró el poema. ¿Eras tú?
— No, Grace, ese fue un verdadero ángel. La conozco, es mi amiga. En su forma humana corpórea, se manifiesta como una mujer joven, usa el nombre, Valeria.
— ¿Valeria? ¡El ángel guía del Penitent Man! — le decía Ikanis a Lupe y luego me miró y habló.
— Es una persona que conocemos de otra línea temporal y época. Es un hombre santo, tiene dones especiales, dados por Dios. Valeria es su ángel que lo guía. En esta burbuja tenemos tiempo para hablar de lo que queramos. Si quieres te lo cuento. Y muchas cosas más. Lo que quieras.
— Claro.
— Bien, comencemos…
— Cuéntame de Penitent Man… ¡Mmm!... ¿Dijiste que eras del futuro Ikanis?... ¿Qué fecha?... ¿Cuál es tu planeta?...
Epílogo
Ikanis y Lupe, me explicaron muchas cosas increíbles. Parecían el argumento de una historia de ciencia ficción. yo quedé maravillada. Pero después vino la despedida. Y así con el paso del tiempo un día descubrí y cumplí mi misión. Dejé la agencia de modelaje. Podía ganar buen dinero, pero a un costo muy alto; mi salud y tranquilidad personal. Me explotaban, no tenía descanso. Solo valoraban mi imagen, a ellos no les importaba mi persona. Ni siquiera era mi imagen, sino el dinero que ganaban en base a ella. Y mis malas compañeras: envidiosas y crueles. Un ambiente demasiado venenoso para estar ahí.
Sesiones de fotos de Grace, mientras fue modelo de la agencia en que trabajó.
Después de todo hay muchas otras formas en que aportar dinero a mi casa. Aunque, con el que gané mientras fui modelo, sirvió mucho para dar solución a nuestros problemas económicos finalmente. Así con todo ese dineral, pude cumplir mi sueño, ir a la Universidad, a estudiar costura y diseño. Ahí fué donde descubrí mi verdadera vocación. Pasé por un lugar, donde ví niñitos pobres. Sin zapatos, ropa rota, y carencia de ropa adecuada para el frío y la lluvia. Era mi trabajo, diseñaba ropa. Era la indicada. Con el dinero que me dejó mi corta carrera de modelo, con los años, paciencia y el recuerdo de la promesa de Lupe e Ikanis me mantuve firme y con la vista puesta en el horizonte.
Creé una empresa para diseñar ropa para los más necesitados. Con los años creció, me asocié con casas de moda de diseñadores internacionales y así tuve un gran apoyo y mi firma se volvió famosa e internacional. Con una idea novedosa que inspiró a muchas personas. Y así, gracias a todo eso, la gente tomó conciencia y en esta nueva línea temporal que se iba independizando y consolidando mientras mi proyecto también lo hacía, hubo una gran evolución moral en las personas. El mundo no era perfecto: seguía habiendo crímenes, guerras,... pero, con una gran consciencia social. Pues en esta línea, los pobres fueron considerados como los seres humanos que son, y la empatía de la gente creció. Y como dice el pasaje bíblico: los últimos fueron los primeros. Pues los pobres, la gente sin techo, con hambre, frío y necesitada de amor, fueron una gran y primera prioridad en muchos países.
Mis compañeras envidiosas no tuvieron tanta suerte como yo. No se hicieron famosas ni hicieron grandes cosas. Al contrario, con el tiempo, supe que por la vida y actitud que llevaban, terminaron en las drogas. Con sus carreras y vidas destruidas, pobres y en la calle. Y siguiendo el consejo que al final me dieron Lupe e Ikanis, descubrí la verdad que había en esas palabras. Acogí a mis compañeras, en una de mis organizaciones asociadas, de refugio a personas en la pobreza, con comida, y ropa.
Hace años ellas se burlaron cruelmente de mí por sentimientos bajos, como la envidia y la vanidad.
Ahora, mucho tiempo después, les di una gran e inolvidable lección. La misma persona a la que hicieron llorar y le lanzaron toda su maldad, ahora les daba una mano, y les di la dignidad que ellas nunca me dieron. Quizás el dolor más grande de todo lo que sufrieron fue sentirse miserables al haber actuado así con ellas, aún con todo lo que me hicieron. Aunque fue un gran pero liberador dolor. Pues eso les sirvió a su redención. Después de lo que hice por ellas, se conmovieron, se volvieron buenas y excelentes personas. El pasado había quedado atrás. Ahora un glorioso futuro brillaba, con este grano de arena, para la humanidad.
Todo lo logré gracias principalmente a Dios y a los consejos de Lupe e Ikanis.
El último consejo que me dieron, cambió mi vida; sus palabras me llegaron a lo más profundo de mi corazón y se quedarán por siempre ahí.
“Mucha gente irá contra ti y te desearán y te harán el Mal, pero muchas otras, el Bien. No oigas a las malas personas, solo a las buenas.
Y tú siempre haz el Bien. Sin importar si al que ayudas haya hecho el Bien o el Mal, a ti o a otros, tú hazles siempre el Bien.
Si alguien en el pasado te hizo algo muy grave y necesita ayuda, dásela. Si la vida aquí es finita, pues deja un gran y bello regalo”.
Esas palabras fueron muy proféticas...
FIN
Créditos: Historia e imágenes y texto bajo las imágenes, links de música y curiosidades, por Syrius Calinner (Eduardo Guajardo).
Curiosidades:
1) Esta historia la cree inspirado por la canción de Alizée, Fifty Sixty principalmente y también la canción Factory Girl, de ella también. Pues el significado de la letra de Fifty Sixty, es de una modelo, ambientada en los 60. De ahí la fecha en que se ambienta la historia y el por qué Grace trabajó un tiempo de modelo, y le gustaba el mundo de la costura.
2) La idea de los ooparts anacrónicos de décadas futuras, viene de una parte de la canción donde se habla de los estilos musicales del futuro que todavía no aparecen.
3) Factory Girl, trata de una actriz de cine. Habla del lado oscuro de la fama, la belleza y usar a las personas como objetos, haciéndolos caer en el abismo. De ahí viene la idea de que era explotada en la agencia de modelos.
4) Hay unas pocas frases adaptadas de la letra de ambas canciones:
a) De Factory Girl, el poema del comienzo, la metáfora del ave, las alas de plata, los que van tras su brillo. El fotógrafo lo que le decía para darle ánimo, en especial 3⅕ de perfíl, es literal.
b) Y de Fifty Sixty, la frase que dice Grace: “Nací en los ‘50, vivo en los ‘60”, y “Dulces 50, Glamorosos ‘60”, están basadas en parte de letra que dice: Nacida en los ‘50, sexis ‘60.
5) El nombre de la línea temporal, Fifty Sixty, es obviamente un guiño al título de la canción.
a) Grace, tiene muchas inspiraciones. Su nombre Grace, es por una compañera mía del colegio, “Grace Cañas”. Muy buena y noble compañera de curso.
b) El apellido Castelblanco, lo saqué de una actriz chilena: Catalina Castelblanco.
c) La personalidad de Grace, está inspirada, en Alizée, mi prima Stephanie y un poco en mi mamá Iris. También, aunque no la pude conocer, proyecté en ella como siento que hubiera sido mi hermana. Que murió antes de nacer, por una complicación que tuvo en mi mamá, antes del parto. Fue antes de que yo naciera. El resto de Grace es de mi propia creación.
6) Dos escenas y ciertos elementos de esta historia, están basadas en cosas reales sucedidas a mi mamá de jóven:
a) La escena de Ivonne, la niña pesada que le hizo bullying a Grace, por su vestido, y su tía defendiendola, está basada en un evento similar, dónde una niña que también era pesada molestó a mi mamá, en su preadolescencia, también con un vestido, (era como envidiosa), y una tía lejana de ella, llamada Teresa, la defendió, también diciéndole algo a la niña pesada.
b) El efecto Mandela de Volver al futuro, le sucedió a mi mamá. En 1970 ella recuerda haber visto la película promocionada en un cine. También decía que le gustaría verla, pero en este caso fue a su mamá, no a su tía, como con Grace.
c) Mi mamá tuvo un tiempo donde vivió en Quilpué, y se cambió a Santiago con su familia, y eso fue en 1962.
7) El viajero del tiempo y el bucle temporal ocurrido por el broche, fue una adición posterior, que se me ocurrió mientras estabas escribiendo esta historia. Y que el viajero del tiempo, resultará ser el abuelo de Grace, fue algo que se me ocurrió después de escribir esta historia, o sea es una edición que le hice.
8) Otra inspiración para escribir esta historia, además de las dos canciones citadas de Alizée, arriba, fue el que yo tenga anemoia (no intensa sí), por los 50 y 60. Anemoia, es un fenómeno psicológico, de sentir nostalgia y añoranza por una época en que nunca se vivió.
9) Y como último dato curioso, yo personalmente bauticé a la anemoia con los 50/60, como el efecto Fifty Sixty, por el nombre de la canción, que sucede en esa época.
Link de información: ¿Por qué sentimos nostalgia por épocas que no vivimos? La respuesta podría sorprenderte (Enlace sobre la anemoia).
Links de música para complementar la historia:
1. Fifty Sixty, Alizée (Para la historia en general).Alizée - Fifty Sixty - Videoclip (Subtitulos Español - Francés)
2. Factory Girl, Alizée. (Para la historia en general).
Alizée - Factory Girl (Letra - Sub. Español)
3. Tweet, Alizée. (Para la historia en general).Aunque está canción no sirvió de inspiración para Ojos de Ángel, la integré, porque, al menos para mí, me suena como si fuera de esas épocas. Tweet
4. Intro Flash Gordon, serie animada de 1979, Capitán Memo, cantante.
5. Flash Gordon, tema de la película de 1980, Queen. Flash Gordon • Theme Song • Queen
6. Only You, The Platters. Only You - The Platters (Español/Lyrics)
7. Unchained Melody, The Righteous Brothers.Righteous Brothers Unchained Melody - película Ghost
8. Can’t Help Falling In Love, Elvis Presley. (Estás tres últimas, para los momentos más emotivos y bonitos). Elvis Presley - Can't Help Falling In Love (Sub. Español + Lyrics)
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