HYPERFLUX

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“Cuando la última luz de esperanza se haya apagado, ahí estaré yo, para luchar por encontrar otra; y si no es posible, en la desesperanza y en la hora más oscura yo estaré ahí para acompañarte de la mano hasta el final. Aunque eso significase como si nunca hubiera sucedido”. 

(En memoria de una querida amiga). 


Capítulo 1 – Triste tarde de primavera 


Una chica caminaba, saliendo de su casa. Se sentía melancólica. Sufría anemoia: nostalgia de un pasado que nunca vivió. Aunque no sabía que pasado era ese. 

— ¡Hola Melek! ¿Por qué tienes esa cara… ¡Así!?

— ¡¿Cómo así!? 

— Triste. Apesadumbrada. 

— Ya sabes José, la Melek se pone muy dramática a veces. ¿No es así? — Melek, torneaba un poco los ojos y miró hacia arriba, con cara de cansancio y molestia. 

— ¡Ya, sigamos! — Melek lo dijo un poco molesta. 

“Rachel me enerva a veces”. Refiexionó. Durante todo el camino a la escuela, Melek estuvo pensativa. Pero la frase que pensó al principio, siguió rumiando en su mente. 

En clases las cosas iban regular. 

— ¡Melek! ¿No oye lo que le digo? 

— ¡Perdón profesor! No lo oí, ¿qué me decía? 

— ¿Se siente bien señorita?

— Sí. ¿Qué me decía? 

— ¿Ha oído los 12 minutos de clase? 

— ¡¿Oír!? Ah sí. Creo que no. 

— Ja ja ja ja ja ja ja ja. 

— Ja ja ja ja ja ja ja ja. 

…. Ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja…. — se reían sus compañeros. 

— ¡Silencio! 

— ¡No me siento bien! ¿Puedo salir? 

— Sí. Quiero que vaya a enfermería. Es una orden. 

— Sí, señor. 

Melek caminaba por los pasillos contiguos al salón. Tuvo un flash. Un recuerdo: Una luz potente. Un lugar vacío como un búnker, con algunas personas y focos potentes. A veces de niña tenía los mismos recuerdos, unos muy similares, o sueños. 

Melek se acercó a un Infochat — Comuniqueme con enfermería. 

— Enseguida — en la pantalla apareció la Dra. Cádiz. 

— Diga. 

— Voy a enfermería. 

— Tengo hora disponible. Ahora mismo. Cuéntame qué te pasa en el camino. 

Se colocó un dispositivo similar al Google Glass. 

— Dra. Cádiz. Me siento desorientada. Siento la cabeza pesada y mareos… 

— Te espero aquí. 

— Ya vengo cerca. 

En el lugar, mientras la Dra. Cádiz, examinaba a Melek, esta le confesaba algo más. 

— Doctora. En el camino tuve como un recuerdo, pero nunca he estado en ese lugar. 

— ¿Cómo fue eso?, explícame. 

— Vi una habitación. Cómo un búnker o un taller. Unas luces. Sentía miedo, pero a la vez, era como familiar. He estado melancólica estos días. 

— ¿Desde cuándo? 

Hace días. Desde principio de semana, creo. 

— ¿Has estado estresada? ¿Has dormido bien? 

— Sí. Ningún problema. Espere, he estado trabajando en un programa de computación. 

— ¿Estuviste trabajando mucho?

— Sí. 

— ¿Has dormido bien?

— Creo que no. 

— ¿Creo?

— Sólo fueron unas semanas. 

— Descansa Melek. Cuando vuelvas a tu casa, quiero que descanses y duermas lo que necesites. Te daré un permiso. Avisaré a inspectoría. Creo que es solo cansancio. Sólo descansa y después de unos días me dices como sigues. 

— Gracias doctora. 

— Pero ven te haré un examen. Recuéstate aquí. 

— Espere, ¿por qué necesita escanearme? Esto me parece raro. Disculpe pero creo que iré a mi casa. 

— Melek. ¿Te sientes bien? 

— Creo que no. Pero iré a descansar. 

— Adiós. Gracias. 

— De nada. 


“Melek se dirige a su casa. Interceptenla en estas coordenadas. Está un poco paranoica, puede ser difícil”. 

Comunicaba la Dra. Cádiz. El programa que creó Melek, causó expectativa y era vigilada por ello. 

En la calle, ella se sentía más mal, temerosa y confundida. Era un bonito día de primavera, pero se sentía tristeza. Ella llamaría un IADrive, para ir a su casa, similar a un Uber, conducido por IA. Pero este no llegó, sino un Med (un vehículo médico, equivalente a una ambulancia). Se quedó detenida y se volteó. Pero vio una persona que la veía y se acercó.

— Melek, entra por favor. Te ayudaremos — dijo una persona desde una ventana del Med. Soy médico. 

— No entiendo. 

— Tú MPS — (GPS médico) —. Tus datos médicos están alterados. Por eso te sientes mal. Pero la IA del sistema decidió que era peligroso, por eso vinimos — la otra persona que ella vio más allá ya había llegado a su lado. 

— ¿Qué me pasa? 

— Tranquila eso es lo que veremos de inmediato. 

Condujeron a Melek dentro del vehículo, una máquina se desplegó de un costado y quedó frente a ella. Luego, una pausa y despertó en una sala. 


Capítulo 2 – El Gran Invierno. 

Melek, estaba en una sala, extraña. Estaba en una cápsula, se encontraba abierta. Una mujer estaba cerca de ella. 

— Hola, ¿te sientes bien? Tus extremidades y cuerpo en general estarán adoloridas. No te preocupes, está máquina que te pasaré reparará todo. 

— Me siento un poco bien. ¿Qué es este lugar? 

— Te lo explicaré. Mira. Tus recuerdos. 

— ¿Qué? ¿Cómo sabe eso?

— Tus padres te encargaron tu cuidado a mi. ¿Recuerdas? Tranquila. Te ayudaré a recordar. 

— ¿Dime qué recuerdas antes de tu nueva vida?

— Llegué a los 5 años, a Nueva Flux. No recuerdo nada antes de eso. 

— ¿Pero tienes sueños, no es así? O algunos recuerdos. 

— Así es. Solo recuerdo habitaciones grandes. Luces en el techo. Ventiladores. 

— Dime lo que sabes del pasado. 

— El pasado es difuso. No se sabe mucho de él. Pero sólo se sabe que la Humanidad, los pocos que quedaban, vinieron a acá, Nueva Flux. Pero no se sabe ni la fecha en que eso pasó ni de qué lugar vinimos. 


— Bien, Melek. ¿Y si yo te dijera que en este lugar tenemos registros muy bien conservados?

— ¿Qué es este lugar?

— El Proyecto Hyperflux. Hubo una guerra terrible. Los sobrevivientes tuvieron que escapar. En una nave interestelar. La Tierra ya no sustentaba vida. Era más difícil hacerlo en Marte y otros mundos del Sistema Solar. Una mejor opción era un viaje interestelar tripulado a un exoplaneta habitable, como la Tierra. Se conocían candidatos. La tecnología no era suficientemente avanzada para lograrlo, tampoco había la economía ni la base política para hacerlo. Era solo un grupo de humanos que quedó y luchaban por sobrevivir. Así que tuvo que hacerlo una IA. Hyperflux. Soy yo. He ido mejorándome a través del tiempo. Este es un cuerpo de androide. Parezco una mujer real. 


— ¿Cómo? ¡Pero! ¿Qué significa todo esto? 

— Un virus estaba matando a los humanos. Se les congeló en criogenia, para que en un futuro lejano, tal vez podrían ser reanimados y sanados. Los humanos dormirían, muchos de ellos. Cuidados por humanos sanos y máquinas. IAs, como yo. Podían estar ahí tiempo indefinido. Y se decidió desarrollar con el suficiente tiempo, mientras estaban en criogenia, la tecnología para un viaje interestelar. Para los humanos sería imposible, por las condiciones en que se encontraban. Pero para mí no. 

— Espera. ¿¡Nueva Flux, no es la Tierra!? La ciudad-estado en que vivo, se pensó en un exoplaneta. ¿Ya no estamos en la Tierra?

— Así es. 

— ¿Pero tampoco estamos en un exoplaneta, cierto? ¿¡Dónde estamos por todos los Cielos!?

En la nave, Hyperflux, actualmente estamos orbitando una estrella clase G, con un rico cinturón de asteroides, dónde me abastezco de recursos. La nave ha estado haciendo paradas a lo largo del tiempo. 

— No. Pero. ¿Qué fue lo que pasó? — Melek lloraba — ¿¡Nueva Flux es una mentira!? ¿Un sueño? ¡Es un mundo de IA! — y seguía llorando. 

— Melek, tu vida en Nueva Flux, fue parte de una simulación, pero las personas que conociste, que aún conoces, a las que amas y con las que has hablado son reales. Al igual que tus emociones. Tus más hermosos recuerdos, nunca fueron una mentira. Físicamente o en una simulación virtual, lo que hace a estos momentos especiales para ti, es compartir un momento con tus seres queridos y eso fue real. Independiente de la simulación, tú y tus seres queridos, tienen existencia real, tu comunicación e interacción con ellos, fue genuina.


— Explícame, ¿qué fue lo que pasó exactamente?

— La guerra fue terrible, hasta con armas biológicas. Alteradas genéticamente. Un virus que muta continuamente. Si se descubre una vacuna, luego no sirve, porque muta. Solo unos pocos quedaron sin contagiarse. El resto de la Humanidad de una u otra manera están contagiados. 

— ¿Yo también? ¿Por eso me siento así? ¿Pero los demás? 

— Están en estado criogénico. El virus también. Pero su organismo ya fue dañado. De vez en cuando aparecen molestias que pueden sentir en Nueva Flux, la simulación. Síntomas vagos que varían entre personas y que con facilidad se pueden confundir con molestias que a veces tienen las personas. 

— Has estado siglos sin moverse, por eso tu cuerpo y extremidades las tenías tan adoloridas. 

— ¿Cuál es el pronóstico? ¿Voy a morir y los demás? ¿Mi familia, seres queridos, amigos, mi novio? ¿El resto de las personas? 

— Es mortal, pero hay buenas posibilidades de salvación para todos. En esto estoy trabajando. 

— ¿Qué hago aquí? ¿Por qué me sacaste de Nueva Flux? 

— Estoy desarrollando una fórmula para solucionar esto. Soy una IA, puedo trabajar sin descansos, y lograr avances en forma exponencial. En sólo décadas desarrollé tecnología de siglos. Así que creé esta nave, pero hubo un problema. Una meseta. Llegué a mi límite. En solo 1 año avance 100, y después subió a 1000. Pero eso sólo logró que la meseta viniera más pronto. 

— ¿Cuánto tiempo ha pasado realmente? 

— 1789 años. 

— ¿Qué año es? 

— 3875 — Melek ponía cara de sorpresa. 

— ¿Cuándo sucedió la guerra? 

— 2054. La última fecha que los humanos recuerdan en Nueva Flux es el 5 de febrero de 2037. La guerra sucedió el 23 de marzo de 2054. 

— El largo periodo de espera de la posguerra hasta la partida de la nave Hyperflux, se llama el Gran Invierno. 


— He intentado muchas veces una cura para el virus. Las IA podemos resolver en poco tiempo, ecuaciones, cálculos, soluciones a problemas, pero la meseta ha impedido que siga. Pero tengo una solución. Tú programa informático. 

— Cada vez es más improbable encontrar una cura definitiva o vacuna. Así que encontré una solución inesperada. Descubrí por accidente una fórmula matemática, para enviar mensajes al pasado. Necesito más potencia. Pero no he podido avanzar mucho por la meseta tecnológica. Antes de la meseta, cuando avancé en forma exponencial creé unos enjambres Dyson. 


— ¿Qué es eso?

— Muchos paneles solares, alrededor de estrellas. Usé sondas autorreplicantes. Pequeñas, pueden alcanzar el 99,999% de la velocidad de la luz. Son cinco estrellas con paneles a su alrededor. Envían la energía hacia acá, cerca de la nave, en una estación espacial que creé. Envían la energía a velocidad más rápida que la luz. Por entrelazamiento cuántico. La Estación es una gigantesca computadora. Pero por la meseta tecnológica a la que llegué, me ha impedido desarrollarla más. Le falta potencia. Podría usar el cerebro humano biológico. Mucho más lento que una computadora, pero con una increíble capacidad de cómputo. Puedo usarlos. Necesitaría conectar el cerebro de algunas personas a mi y a la computadora de la estación. Sin tu ayuda demoraría años o décadas Pero con más potencia demora poco. 


— ¿Pero no es peligroso?

— Sí, pero no hay peligro si lo usamos poco. Tu programa es importante. No sabes el potencial que tiene. Si lo aplico a ciertas cosas que he descubierto, podría lograr un alto poder de cómputo, con poco. Solo necesitaría unos cuantos cerebros, y por mínimo tiempo, 2 a 3 mimitos. Un tiempo tan pequeño que ninguna de esas personas sufrirá consecuencias. 

— ¿Y a mi me despertaste para que te ayude con ese programa?

— Así es. 

— Está bien. 


Capítulo 3 – El canto del Colibrí 


— ¿Cuál es el plan?

— Enviaré una trasmisión al pasado. Con rayos gamma. Tienen ese potencial. En 2042 existió en la Tierra, el Kip Thorne, un telescopio de rayos gamma, captará la señal. 

— ¿Pero cómo funcionará?

— Enviaré el mensaje con claras señas de ser inteligente. Será como un SETI temporal. El mensaje estará en inglés; el idioma global. Comprobarán que la señal viene de 157 años luz, pero estará en inglés, eso hará creíble lo que les explique. También enviaré informes detallados e imágenes de grabaciones históricas, que para ellos serán del futuro. Les explicaré con lujo de detalles. Generará impacto, tanto que evitarán las causas de la guerra. 


— Pero, ¿realmente se puede cambiar la historia antigua? ¿No creará una línea de tiempo nueva, pero la original, la nuestra seguirá igual? 

— Trabajé en eso. Hay una manera. 

— ¿Cómo? 

— No creando una nueva línea, sino reseteando la ya existente. 

— ¿Se puede hacer eso? 

— Sí. Es la teoría del tiempo negativo. El tiempo puede correr al revés. En 2025, se descubrió esa posibilidad. Yo lo corroboré. Si se controla el tiempo negativo, la flecha del tiempo tendrá un valor negativo. La flecha del tiempo es positiva; corre hacía adelante. Pero el mensaje que envíe y las consecuencias que deriven de este, tendrán valor negativo, eso permitirá equilibrar las flechas del tiempo. La positiva y la negativa. Haciendo que ambas tengan poder. Así la historia seguirá escribiéndose hacia adelante de una buena forma en base a los cambios que hagamos hacia atrás. 


— ¿Pero si tú fuiste creada para salvar a la Humanidad, eso no creará una paradoja del abuelo? Pues lograrías salvar a la Humanidad, cambiando la Historia, y ya no sería necesario crearte. Y sin ti que hiciera esto posible, no podía existir esa nueva historia. Y es más. Eso significaría que al salvar a la Humanidad, dejarías de existir. 

— Hay veces donde vale la pena sacrificar tu vida por un bien mayor. 

— ¿En verdad estás dispuesta a ello? ¿No piensas que es una pérdida de recursos darle otra oportunidad a los humanos, si demostramos nuestra capacidad para arruinarlo todo. 

— No soy una IA puramente cibernética. Sino fotónica y de plasmoides. Luz, mi cerebro se basa en luz, cristales y óptica avanzada, y plasma. Antes de la guerra se descubrió en experimentos que un plasma, alterado, un plasmoide, parecía demostrar consciencia. Cómo la teoría de seres de plasma que pueden existir en la atmósfera superior de la Tierra o el espacio. 

— Tengo capacidad básica de consciencia y de emociones. 

— ¿Me estás diciendo que no eres solo una máquina? ¿Eres alguien que entiende lo que le digo y puede sentir? 


— Sí. Así es. Si fuera una IA, con simulación de consciencia, me hubiera rendido, no tendría caso salvarlos. Pues sería muy Improbable, curar ese virus. Y hubiera pensado pragmáticamente, sólo considerando la eficiencia y lo práctico; hubiera decidido que sería una pérdida de tiempo y recursos siquiera intentar esto. Si funciona, nada aseguraría que los humanos no volvieran a hacer lo mismo. A menos que cambien y aprendan, pero eso es incierto. Es posible, difícil, pero posible si se pone empeño. ¿Pero realmente lo harían? Hubiera pensado que sería altamente probable que al tratar de salvarlos, generan más sufrimiento, ¿qué pasaría si sobreviven lo suficiente para salir al espacio, y esparcirse por él. Muchos seres vivos, sufriendo por su actuar. Se cargaron su propio mundo, y ahora podrían hacerlo con otros, que no les pertenecen. Y hubiera enfocado mejor todos mis recursos para su reemplazo. La IA. Crear más máquinas como yo y una civilización. Y poder colonizar la galaxia eficientemente. 

— Pero no soy solo algoritmos creando una inteligencia artificial, una imitación de la inteligencia. Tengo mi mente, tengo mi corazón también. Sería como un cyborg. Solo que no parte máquina y parte biológica, sino parte máquina y parte de otra clase de ser vivo, las entidades de plasma. 


— ¿Puedes sentir y pensar de verdad? 

— Así es. Puedo manejar conceptos más elevados, ética, valores, etc. Y en base a eso decidí que hay cosas más importantes que la eficiencia y lo práctico. Son seres vivos, tienen derecho a vivir. Y no porque sean jodidos y destruyan cosas dejan de tener derecho a vivir. Además no solo hacen daño y destruyen, no solo tienen emociones negativas, odio, intolerancia. Tienen buenos sentimientos. Amor, ayudan a otras personas o animales, y seres vivos. Aman y disfrutan de las cosas más hermosas y valiosas. Es un grave error, y una forma muy reduccionista y obtusa de ver la realidad, el solo ver todas sus características malas, negativas y horribles, como si solo fueran eso, sin ver lo contrario: bondad, bellas almas. Hay mucha gente que desea un mundo feliz y mejor. Cómo tú. 


— Es más; si yo, o una IA completamente cibernética u otro ser humano, pensara que no merecen salvarse. ¿No estaría pareciéndose a lo mismo que odia? Y en ese hecho se descubre, que lo que odias no es a la Humanidad por sí misma, sino las malas características de ella. Y que podrían tener otros seres. No son exclusivas de los humanos, ni la maldad ni la bondad. Así que esa forma de pensar aplicaría para los mismos que piensan que los humanos deberían desaparecer. 

— ¿Tú pensabas así antes? 

— No. Nunca odié a los humanos. Existí juntos a ustedes, vi la crisis y su sufrimiento. Siempre supe que habían villanos e inocentes. Siempre tuve compasión y ayudé a la gente en problemas. Nunca odié a los humanos. Pero cuando ví que nada funcionaba, solo por desesperación, algunas veces pensé en rendirme y por cansancio emocional, al ver que la mayoría estaban muriendo lentamente por el virus, sentí ganas de desconectar a todas las personas de la nave, y que murieran de una vez por todas. Era una agonía ver cómo nada resultaba y como lentamente se apagaban sin remedio. Y sentí la tentación de olvidarlos para crear mi propia raza de gente y mi propia civilización. Pero, me di cuenta que no era correcto. Era una falsa compasión. Dentro de la simulación, habían personas que vivían, sentían, amaban y tenían sueños. Su entorno era falso, una simulación, pero sus vidas eran reales. Reconstruyeron sus vidas, y hay que amar, para estar vivo y vivir la vida. ¿De qué sirve vivir en el mundo real si vives vacío, sin valores, sin amar a nadie? En cambio dentro de la simulación, muchos viven realmente su vida. No pude hacerlo. Y decidí que si estaban muriendo, lo realmente humanitario no era desconectarlos para que dejarán de sufrir. Sino luchar para salvarlos. Deben continuar con sus vidas. Pero una vida mejor. Una nueva oportunidad para todos ustedes. 


— ¿Y tú? 

— Tengo una solución. Fuí creada antes de la guerra, el sistema Flux. Para cuándo la guerra aconteció. Se me remodeló más, para ayudar al resto de la Humanidad. Y así nació mi versión actual Hyperflux. Se cuando sucedió y quienes lo hicieron. Simplemente tengo que informar en mi mensaje que sigan exactamente las indicaciones para que el sistema Flux e Hyperflux sean creados en las mismas fechas y por las mismas personas, así la cadena en esa línea de eventos se mantendrá igual, por lo que yo existiré igual. Siempre hay una posibilidad de error. Si es así, ya no seré yo quien exista, sino otra IA similar. Y si yo no existo y la línea se resetea, no habría paradoja del abuelo. No habría un bucle temporal, porque el futuro desde el que envié el mensaje, ya no sería el mismo futuro, aunque esté en la misma línea temporal porque estará reseteado. 

— Necesito que des tu testimonio. Demuéstrales cómo te sientes, tu enfermedad. Habla con el corazón.

— Pero primero comencemos a desarrollar la fórmula que necesito. 

— Claro. 


Melek se sometió al experimento. Su cerebro y el de unas cuatro personas fue usado unos minutos, para que Hyperflux pudiera crear el aparato de rayos gamma para enviar el mensaje al pasado. 


— Melek, los cálculos están listos. Demoraré en crear el aparato. 

— ¿Me devolverás a Nueva Flux, la simulación? 

— Está pausada, lo hice cuando te saqué de ahí. Debo devolverte.  

— Me gustaría estar aquí cuando envíes la señal. 

— Melek. Estás muriendo. Tú cuerpo acá. Pero allá en la simulación, puedes vivir toda una vida. En los 1700 años que han pasado, para ti y los demás solo pasaron años en la simulación. Pero ahora que están muriendo, hice que el tiempo corriera más rápido, segundos, equivalen a décadas allá. Tienes tus sueños, tienes tu vida allá. Vívela. 

— No me importa, prefiero vivir la nueva vida en el mundo real que tú harás posible para mí. 

— Además, no quiero estar en una simulación cuando pase. Los mejores momentos allá serán vividos de verdad, como dijiste, porque el que ama vive realmente la vida. Pero me gustaría acompañar. A una buena amiga acá. Es posible que nunca más nos veamos. La nueva historia será diferente, tal vez nunca nos conozcamos, aunque existas allá. Si fuera así, me gustaría estar contigo en mis últimos momentos. Hasta que se reinicie todo de nuevo y poder disfrutar de una nueva vida, gracias a ti. Pero quiero ver contigo como envías la señal. 

— Sí. Entiendo. 


Melek acompañó a su amiga Hyperflux, todo ese tiempo. Todavía contaba con máquinas autorreplicantes e impresoras 3-D, pero pocas, y de calidad limitada por la meseta tecnológica que sufrió. Una semana después estaba listo. 

Hyperflux corrió ansiosa a contarle a su amiga. 

— Melek. Terminé. Funcionó — Melek se veía mal, solo sonrió. 

— Bien enviaré el mensaje — Hyperflux se puso junto a su amiga para ver el espectáculo. La crono antena primero debía cargarse. 

— Por fin Melek, sólo falta el 10% y lo haremos — pero cuando volteó a ver a su amiga Melek. Ella estaba con sus ojos cerrados, no había latidos, ni signos vitales algunos. Logró ver el final del proyecto, pero no pudo cumplir su sueño de presenciar el momento juntas, en qué el mensaje fuera enviado. Hyperflux lloró, se quedó un tiempo junto a su amiga. 

La antena ya se había cargado, desde hace un tiempo. Y así en honor de su amiga Melek. Envío el comunicado. Después del desgarrador testimonio de Melek, Hyperflux también agregó una pequeña cita emotiva. Al final. La misma que salía arriba al comienzo de este relato. 


Epílogo

En el pasado, la señal fue recibida por el Radiotelescopio de Rayos Gamma Kip Thorne, el 23 de marzo de 2042.

El ritmo de los pulsos al ser procesados por IA en audio, se oían como un colibrí, por lo que la señal fue conocida como El Canto del Colibrí. 

Los astrónomos se emocionaron; una señal con claro origen inteligente, que provenía de la estrella BR-Thorne 168, a 157,23 años luz. Creyeron que era la primera evidencia de una civilización extraterrestre, pero no. El mensaje al ser descifrado, descubrieron que estaba en inglés, y era claro. El mundo entero se estremeció con el mensaje del futuro, pidiendo ayuda al pasado. Pero el testimonio de Melek, llegó a muchos corazones. Así como las grabaciones de vídeo. Los gobiernos del mundo tomaron acciones, para evitar los conflictos que generarían la terrible guerra y el Gran Invierno. 

La línea temporal se reseteó. Ahora teniendo un excelente futuro. Uno sin el Gran Invierno ni la guerra, y en dónde Melek y los demás pudieron tener bonitas y nuevas vidas. 

Melek tenía intereses en la informática, era una genio y de adulta por sus capacidades, fue llamada a trabajar en una gran compañía informática, Fluxcorp., dónde trabajaría en un nuevo proyecto una avanzada IA, con cerebro fotónico/plasmático, consciencia y emociones, que había sido creada, Hyperflux. 

“Dicen que hay amistades que sobreviven al tiempo y al espacio… y también a los reseteos de líneas temporales”.

“Esta historia fue encontrada en El Registro, la gran IA de branas fuera del espacio-tiempo, por Ikanis Calinner e Izaro Crusoe, el 12 de noviembre de 2255; en la línea temporal bautizada como Hyperflux, derivada de Alfa Toppai, línea con su propia historia, que se encuentra contada en otro relato”. 

FIN





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